Al-Andalus bajo las ruedas

Día 1

Eran las 8:00 de la mañana en Madrid y no podía estar más tiempo en cama. Me esperaba una larga ruta hasta Tarifa y quería hacerlo sin escalas. El día anterior me había acostado tarde. A última hora, mal por mí, revisando todo lo necesario para cruzar la moto en ferry hasta Tánger, me encontré con que el seguro no me había enviado la dichosa carta verde que permitía el paso por la frontera y en su lugar tenía una burda copia digital en el correo desconociendo si eso valdría una vez estuviera allí. Todo lo que llevaba planeando desde hacía semanas se estaba destrozando incluso antes de empezar.

Esa mañana actúe como si mi camino estuviera dirigido bajo raíles y sin pararme a pensar. Cogí la tienda, saco, enseres y lo preparé todo encima de la pequeña Bonneville partiendo hacía mi destino. La autovía de camino al sur era tan aburrida como me esperaba. Llevaba 5 horas de camino y aún me quedaban otras 3. Como la noche se echaba encima, y haciendo memoria de mis años como Boy Scout de evitar acampar cuando está oscuro, me desvié en Granada por la carretera que continúa hasta la costa terminando en Motril. Tenía una hora más para poder aprovechar los últimos rayos de sol en busca de una buena zona para montar el campamento. En cada curva, esquina o sendero aparecían viviendas o fincas privadas que me impedían montar incluso una pequeña tienda fuera de las vistas ajenas.

Casi de casualidad girando la cabeza vi que a 100 metros de la carretera había un pequeño descampado rodeado de árboles al borde de un barranco. Acerqué la moto hasta la parte más alejada de la carretera y encontré el lugar ideal en el que pasar la noche. Dentro de la tienda notaba como el cuerpo se relajaba. Apagué la linterna y me preparé para lo que estaría por venir al día siguiente

Pangea Rider - Ruta Al Andalus 1

Primer lugar en el que pasé la noche


 

Día 2

No me costó dormir pero si levantarme. Desayunando al lado de la hoguera planificaba la ruta a seguir. No había mucha pérdida ni tampoco muchos kilómetros pero me llamaba la atención que la carretera perfilaba el contorno de la costa y eso significaba rodar al lado del mar. Los kilómetros iban pasando con  una fusión de sol y acantilados donde las horas no hacían más que correr y Tarifa no aparecía por ningún cartel pero el entorno me hacía recordar lugares de mi tierra por los que había pasado y animaba mi marcha.

Desde el punto más alto de una montaña se podía distinguir a lo lejos lo que era una difusa imagen de Tarifa, el final estaba cerca y la serpenteante carretera bajando del puerto hacia disfrutar a cualquiera.

Eran las 16:00 cuando llegué al puerto marítimo donde podría comprar el pasaje a Tánger. Era impagable!! Bueno, la verdad no era tan caro si pretendía pasar un tiempo largo en el país, pero ¿Que había pasado? El tiempo que quería estar en Marruecos eran al menos dos días completos pero había llegado con 8 horas de retraso. Aún sin la tarjeta verde para cruzar la frontera planteé la posibilidad de coger el ferry en la mañana siguiente y ver que pasaba al desembarcar… Algo en mi cabeza hizo que notase un impulso de subirme a la moto y alejarme de la ciudad.

Pangea Rider - Ruta Al Andalus 3

Algunas carreteras eran diferentes a las que estaba acostumbrado

Un tiempo después y sentado en medio de unas dunas, con Tarifa y Marruecos al fondo, me di cuenta de que no tenía ningún destino. Podría llegar a considerarse un caos, y en cierto modo lo era, pero también me sentía libre. Libre de ir a donde quisiera sin importar el tiempo. Sólo tenía que marcar una dirección y seguirla. Llegaba de verdad la aventura.

La mañana siguiente sería diferente y no había prisa. El cansancio me frenaba cerrándome los ojos y monté el campamento cerca de unas autocaravanas en un descampado al lado de la playa de los Lances. Los grillos me acompañarían durante toda la noche.

Ruta Al-Andalus

Estas eran las vistas que me acompañaron la primera noche


 

Día 3

6:00 am. y un claro empezaba a llenar el cielo mientras intento desperezarme. El dolor de espalda decidió que era hora de ponerse en marcha y  puse rumbo a Bolonia.

La carretera era espectacular con tantas curvas entre montañas y playas. Continuaban los kilómetros con sólamente la compañía del ruido del motor y algunos grupos de asnos que giraban la cabeza cuando pasaba. Después de repostar en una pequeña gasolinera de carretera cerca de Vejer de la Frontera y siguiendo las indicaciones de un anciano lugareño, llegué hasta la playa de El Palmar. 8km de una fina arena recorrían la costa con interminables picos donde muchos surfistas intentaban remar una ola que habían muerto antes de nacer. Mientras contemplaba a estos deportistas incansables desde un bar de la playa, paré la vista en un cuadro que estaba colgado en la entrada con un la fotografía de un desconocido faro. Le pregunté qué faro era a Juan, el dueño del local, un hombre menudo con un gran bigote y mayor energía. – ¿No lo conoce? Eso es el faro de Trafalgar a unos 10 minutos hacia el sur – Me respondió con un perfecto andaluz. Giré el acelerador y ví el faro que tan espectacular me parecía en foto y tan diferente era de la realidad. La multitud de gente impedía avanzar y tras cinco minutos di media vuelta. Otra vez sería.

Pangea Rider - Ruta Al Andalus 9

Eran las 15:00 cuando llegué a Sanlúcar de Barrameda después de perder una hora en Cádiz al encontrarme en un punto que no tenía salida obligándome a dar media vuelta. Investigué un poco como llegar a parque natural de Doñana pero me informaron que desde este punto la única manera de llegar es volver por Sevilla y pasar por el otro lado del río. Esto suponía dos  horas más de viaje. El corazón me dijo que el camino a seguir era hasta la frontera con Portugal y, aunque eso supondría más tiempo, consideraba que el punto final del viaje era cruzar la frontera.
Decidí ir hacia Sevilla para rodear el Guadalquivir y llegar a Huelva para continuar por la carretera de la costa. Me decepcioné un poco al comprobar que estaba cerrada al tráfíco. La luz empezaba a desaparecer, pronto llovería, aún no había encontrado zona para acampar y seguía lejos de la frontera. Tuve que retroceder 58kms para llegar hasta la carretera que cruzaba por todos los pueblos de camino a Ayamonte.

Pangea Rider - Ruta Al Andalus 7

Ya era prácticamente de noche y seguía en la moto sin el campamento montado. Hacía rato que no veía alguna zona para poder hacerlo, todo eran propiedades privadas y decidí meterme en una de ellas atravesando los caminos de tierra hasta una zona alejada de la carretera y de la vivienda. Tras nueve horas en moto, a las 20:30 conseguí instalarme. Se oían a lo lejos rumores de la carretera y algo de música. No me importaba, necesitaba descansar.


 

Día 4

Eran las 3:00 am cuando la lluvía hizo que me despertase. El móvil me confirmó que llovería durante toda la noche hasta primera hora de la mañana, momento en el cual aproveché para recoger la tienda todavía a oscuras haciendo uso de la linterna.

La mañana era fría y el ambiente estaba húmedo, pero el momento de cruzar la frontera se acercaba, sólo me separaba un puente que cruzaba el río Guadiana.

Pangea Rider - Ruta Al Andalus 4

Bem-vindo Algarve

BEM-VINDO ALGARVE

Así me recibió Portugal después de todo. La alegría de pasar al otro lado me contagió todo el cuerpo y los gritos de emoción salían solos de mi boca. Como todavía era temprano, y llevaba sin comer más de 12 horas, repuse fuerzas en Castro Marím que era el primer pueblo que había. A lo lejos se apreciaba en lo alto de una colina un castillo y un pequeño fuerte que se utilizaban para controlar la fontera frente a posibles agresiones españolas. Por desgracia estaba cerrado para la visita y me senté a disfrutar del paisaje con el amanecer sobre Ayamonte como compañía.

Los kilómetros recorridos pasaron uno a uno por mi cabeza y tras 3 noches no podía creer que había terminado. La sensación de libertad, de no saber hacía donde me dirigía realmente y cuanto tiempo me llevaría, acababa de terminar.

Aún me quedaban 600kms de camino a casa  y la vuelta elegí el camino más largo cruzando todos los pueblos que van desde Sevilla hasta Mérida. Al llegar a Madrid guardé la moto, puse la lavadora, extendí la tienda para secarla y me preparé un baño caliente. Al día siguiente era Lunes, aparentemente un Lunes normal pero sabía que dentro de mí algo había cambiado.

Pangea Rider - Ruta Al Andalus 6

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